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Monday, October 16, 2006
Ser tu propio gurú del Entertaining (Sept-Oct 2006)
El entertaining, o hacer el hosting, ha sido siempre natural en mi, algo que fue incorporado a la vida desde que era muy chica. Cuando llegué a Chile me extrañaba mucho porque nadie me invitaba a su casa para comer o compartir unos tragos. Siempre fue juntarse en algún café o bar pero nunca en su propia casa. De hecho a veces lo pasé mal, tomándolo como algo personal. Mi sociabilidad, mis invitaciones a comer nunca se devolvían. Luego mi pareja (chileno), me ilustró a ratos sobre esta extraña condición que podría llamar aquí como “ansiedad-pánico de entertaining”, con justificaciones que se reducen a lo siguiente: 1. Toma mucho tiempo—es más fácil salir y dejar el trabajo en las manos de cafés, bares y restaurantes 2. Es muy caro—el estigma es que hay que hacer una reunión a todo chancho, cosa que no es cierto ni es lo que esperan los invitados 3. Hay mucho miedo de equivocarse—cómo hacerlo y cómo se ve eso en una especie de “reglamento fantasma”. Aunque fue algo como una revelación poder ver ese rasgo cultural (y sigo invitando a mi casa a pesar de esto), me gustaría compartir unos tips para la gente que sí tiene ganas de aventurarse en la materia. NO ES PARA TANTO, Really!!. Libérense a la hora de hacer el hosting; de hecho es relativamente sencillo y es un momento muy agradable y divertido para pasar junto a sus amigos o familia, en su espacio, a su manera, con su cariño y obvio, con comida y trago!. Si se quema el soufflé, relájense, sus invitados no esperan ver nada de superman/woman. El entertaining no se trata de perfección (a pesar de lo que aparenta vender Martha Stewart). Be yourself. Sé natural. Relax and go.
1. Regla “K.I.S.S.” (Keep It Simple Stupid): Servir/invitar sólo el número de personas que puedes acomodar sin problema y escoger bien el estilo con el cual te sientes cómodo. Mantenerse en tu zona, la comodidad es la regla de oro para pasarlo bien y tener todo bajo control. Por ejemplo, si tienes una receta exquisita para ceviche de camarones, prepárenlo. Sí la ambientación es tu fuerte, enfócate en dejar preciosa la casa y opta por comprar/encargar comidas ricas ya listas como el sushi, ostras o buenos quesos. Lo fundamental es concentrarse en lo que haces mejor y disfruta mezclando en el proceso de creación.
2. Anticipación: No voy a mentir, recibir gente en casa tiene un leve grado de trabajo pero no es nada de otro mundo, es como dar un regalo de tiempo y cariño. Sin embargo, eso no quiere decir que se deben hacer esclavos de la cocina, por favor. Lo ideal es tener todo preparado de antes. Para los que no saben ni se atreven a probar su mano en la cocina, les digo de frentón llamen a un caterer, tu restaurante favorito para comida preparada o cena servida o, simplemente invita antes a ese amigo que maneja un par de recetas bien a compartir un par de cocktail antes que el resto de tus invitados. Si se tiran por el lado de un “picoteo” rico y cocktails, vayan con ingredientes sencillos pero increíblemente frescos, estos no necesitan preparaciones complicadas. Se me ocurren exquisiteces como: ostras, tartare de atún o salmón, queso Manchego, Chevre o Brie con un baguette crocante-suave de La Cicciolatina, prosciutto tierno, un antipasto de pimentones asados, caviar de berenjena, carpaccio de res, quesadillas con guacamole, gyosas, etc. etc.. Crear un antipasto (“picoteo”) que se ve atractivo con colores, texturas diferentes y sabores divertidos (que indudablemente provocarán la conversación) con un jarrón de Cosmos, o Espumante a mano, queda espectacular. Si quieres una cena sentados, limita la preparación de último minuto, como saltear verduras, a un sólo plato y ya está.
3. Ajedrez de invitados: Mi mayor obstáculo en Chile ha sido confirmando que la gente incluya la invitación en su agenda (y que efectivamente lleguen) y tarea más difícil aún, que lleguen a la hora de la invitación (casi imposible aquí). De hecho, ahora específico si el evento es “horario gringo” (a tiempo) o horario chileno (30-45 minutos tarde). Para una fiesta o cena donde se requiere calcular cantidades de comida, creo que lo mejor es invitar con anticipación y recibir una respuesta firme y simple (que SÍ o que NO) para planificar el evento. Si es algo imprevisto, bueno, lo que haya en el refrigerador, freezer y cava!. En una cena, tomen el tiempo de pensar en dónde se sentarán sus invitados. Es vital para el flujo de la noche y su conversación, en particular si la gente no se conoce. Para mí, el número mágico que funciona bien es 8 personas pero depende de tu capacidad—y lista de invitados en espera obviamente.
4. Decoración Instantánea: basta con un par de flores clásicas y elegantes, como rosas (yo prefiero las rojas o blancas), para armar una habitación de inmediato. Agregue unas velitas (de té o más grande), música lounge y voila, crea un ambiente instantáneo, “cool”, que no sólo luce a la comida y los tragos—también iluminará las caras de sus invitados.
5. Copa medio llena: la forma más rápida de parar un evento es que se acabe el vino o los tragos. Lo que sea que estén sirviendo, tengan suficiente.
6. Turno de aseo: Si su cocina es enana o eres maniático del orden, hable con su nana para ayudar en el aseo durante el evento o venir la mañana después. Si no tienes esa gran suerte, organiza una “zona sucia” y déjenlo para el día siguiente. No hay nada más fome que el host se desaparece a mitad de la fiesta para instalar a lavar. Disfruta de la compañía, no de los platos sucios.
Suerte!
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Sunday, October 15, 2006
Los Caseros (Revista Mujer, 15-10-06, Edición 1253)
Por Liz Caskey
Desde que me mudé a mi nuevo Barrio, he dejado de ir al supermercado—ahora, a cinco minutos en taxi desde mi puerta recorro la laberíntica Vega Central de Santiago. Comprar en La Vega ha sido una experiencia cambiante en mi vida. Mis excursiones bi-semanales en su caos organizado me han enseñado un lección muy valiosa: el valor de las relaciones humanas. Es decir, la relación con mis caseros.
Llegué a la Vega inicialmente buscando unos ingredientes y especias exóticos. En sus puestos repletos de comida brillante, descubrí no sólo lo mejor de verduras, carne, huevos y frutos secos— también la conexión humana. Los caseros de la Vega son muy sensibles hacia la dinámica interpersonal y para ello tuve que “ganar” mis premios comestibles. Si uno entra como turista pensando que se van a aprovechar, bueno así será, se van a aprovechar. Pero si el casero siente que realmente gozas y aprecias lo que vende, se abre como una flor. Insisten en que interactúes con ellos personalmente—tomar el tiempo de conocerlos y sus productos. Así cada vez que voy y me llevo las verduras más nuevas o los mejores cortes de carne—desde el señor de Perú que me vende el lemongrass, jengibre, y ají huancaína, hablando de sus días en Lima y las cevicherías (y de paso las claves para recrear ese sabor); o el casero que me abastece de las verduras “baby” siempre con alguna yapita; y el Dino en Pasaje la Rosa donde huele a comino recién molido y encuentro todas las especias para mi querida comida hindú.
Ir a la Vega implica más trabajo, pero a cambio de echar la talla con gente simpática, llevarse cada vez ingredientes increíblemente frescos; y en este mundo acelerado e impersonalizado, tomar el tiempo de conectar con el mundo real—ponerle un nombre, una cara y un sentido a lo que uno ingiere. Me ha devuelto la fe en la gente y una gran intensidad en el cocinar y el comer. Lo saboreo mucho, mucho más. En años de comprar en esas “bodegas incandescentes” (supermercados con azules luces fluorescentes) y colas eternas para pagar, no hay punto de comparación! Mil gracias a todos mis caseros por hacer de las compras una experiencia total!!
00:45 Posted in MUJER MAGAZINE-La Tercera Newspaper (Chile) | Permalink | Comments (0) | Trackbacks (0) | Email this
